Tabaco, Embarazo y lactancia
El 45% de las mujeres en edad fértil (15 a 44 años)
fuman en Chile, se calcula que entre un 15% y un 20% de ellas continúan
fumando durante el embarazo.
Al comienzo el tabaco disminuye la posibilidad de embarazo, produce
mayor incidencia de aborto, embarazo ectópico (embarazo fuera
del útero), partos prematuros, ruptura prematura de membranas,
desprendimiento placentario, hemorragia vaginal con riesgo de muerte
fetal.
En el feto produce bajo peso al nacer. Además, algunos estudios
demuestran que puede producir trastorno atencional e hiperactividad
en el niño.
En la lactancia la nicotina disminuye la producción de leche,
produce inquietud, insomnio, vómitos, diarreas, succión
débil, apneas, y debilidad del lactante.
Las madres fumadoras que dan pecho a sus hijos o las personas que
quedan al cuidado de los recién nacidos y los exponen al
humo del cigarrillo, duplican o triplican el riesgo de que el bebé
muera a causa del llamado Síndrome de muerte súbita.
Tanto el padre como la madre y la familia, deben abstenerse de fumar
en casa. Los bebés expuestos al humo sufren más problemas
respiratorios e infecciones en los oídos que otros niños,
neumonía y asma durante el primer año de vida.
Lo ideal es que la pareja deje de fumar a lo menos 2 o 3 meses antes
de planificar un embarazo. Si se embaraza y fuma, lo más
sano para su salud y la de su bebé es que deje de fumar cuanto
antes y no permita que fumen a su alrededor, menos en un ambiente
cerrado.
Gladys Fuentes Bravo.
Matrona Promoción de Salud.

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